Un gigante de la novela, un grande de la poesía y un permanente defensor de los derechos humanos
Un día como hoy pero de 1802 nacía Victor Marie Hugo, poeta, dramaturgo, político y dibujante francés que se convirtió en el máximo exponente del romanticismo, que renovó la estética teatral, que transitó un camino ascendente entre su conservadurismo inicial y su reformismo social. Un apasionado por la palabra que mixturó su imaginación ficcional y el desarrollo de su literatura novelesca con su compromiso social y la reflexión política.
Nación en Besanzón, cuna de la industria relojera francesa; donde también nacieron los inventores del cine Auguste y Louis Lumière, el padre del cooperativismo Charles Fourier, uno de los creadores del movimiento anarquista y del mutualismo Pierre-Joseph Proudhon, el obispo Gerlando de Agrigento (considerado un santo por los católicos) y donde estudió filosofía y comenzó su activismo político el líder actual de la izquierda francesa Jean-Luc Mélenchon.
Hijo menor de la pareja formada por la bretona Sophie Trébuchet y el general Joseph Léopold Sigisbert Hugo. Durante su infancia los lugares de residencia estuvieron marcados por los destinos de su padre militar. Cursó estudios primarios en su ciudad natal, Nápoles, Portoferraio (en la isla de Elba) y Madrid. En 1813 sus padres se separaron y se trasladó con su madre y sus hermanos a París donde ingresó al Liceo Louis le Grand. Entre 1815 y 1818 estuvo pupilo junto a su hermano Eugène en el pensionado de Cordier. Sus inclinaciones literarias lo transformaron en un escritor autodidacta, comenzó a aprender el uso de la rima y la medida y llenó de versos sus cuadernos junto a minuciosos diarios personales. En esa época escribió sus primeros poemas que compiló en sus “Cuadernos de versos franceses”.
En 1817 participó en un concurso de poesía organizado por la Academia francesa con su poema “Apenas tres lustros” donde el jurado no lo dio ganador por suponer que un poeta tan joven no podía escribir con tanta madurez. Después ganaría concursos organizados por la Academia de los Juegos Florales de Toulouse con sus poemas “La restauración de la estatua de Enrique IV”, “Las vírgenes de Verdún” y “Moisés en el Nilo”. En 1819 fundó junto a sus hermanos la revista “El conservador literario” donde publicó esos primeros poemas.
En 1821 falleció su madre, hecho que le afectó notablemente. No obstante, al año siguiente publicó Odas y poesías diversas que se agotó con rapidez. Un ejemplar llegó a manos del rey Luis XVIII que le otorgó una pensión anual de mil francos. Ese honorario le permitió casarse con su amiga de la infancia, la escritora Adèle Foucher, con quien tuvo tres hijos y una hija. Su hermano Eugène también estaba enamorado de Adèle y su casamiento con Víctor le produjo una esquizofrenia cuya consecuencia fue su reclusión en un centro de salud mental.
Además, la tragedia se ensañó con los hijos de Victor Hugo. El primogénito, Léopold, vivió solo tres meses. Léopoldine murió ahogada en el Sena a los 19 años, Charles y François-Victor fallecieron de un ataque al corazón y de tuberculosis a los 45 años respectivamente y Adèle contrajo esquizofrenia y vivió internada en un hospital psiquiátrico hasta su fallecimiento. Muertes que calaron en su personalidad y desataron aún más su voracidad por la escritura.
En 1823 publicó su primera novela: Han de Islandia, historia de conspiraciones, amor y odio en la que irrumpe la diabólica figura de un monstruo maldito y justiciero. Esta obra la abrió las puertas de la “Biblioteca de El Arsenal”, cuna del romanticismo francés. En 1827 escribió su primera obra teatral, Cromwell, un retrato histórico de la Inglaterra del siglo XVII y del lord homónimo. La obra rompió con los cánones clásicos y reivindicó el drama como estilo teatral. Nunca fue representada (contenía 6000 versos) pero su prefacio desató una polémica fenomenal. Proclamó “la libertad en el arte”, y desafió las reglas establecidas que exigían que las acciones sucedieran en un solo día, en un solo espacio y que no hubiera subtramas. Argumentó que la realidad era compleja y que el teatro debía reflejar la vida en su integralidad.
Nacía el manifiesto fundacional del teatro romántico.
En los años siguientes se consolidaría como el líder del movimiento en Francia. Publicó los poemarios Odas y otras baladas y, especialmente, Los orientales, donde se inclina hacia el exotismo romántico y mixtura luchas imperiales, paisajes singulares, intriga y mitología. Luego publicó _El último día de un condenado a muerte, drama en el desgrana las últimas horas de un reo antes de su ejecución; describe la incertidumbre, la soledad, la angustia y el terror. Es su manifiesto contra la pena de muerte y un anticipo estilístico: el monólogo interior.
En 1830 publicó la enorme Hernani, tragedia ambientada en la España medieval en la que se contraponen la importancia del amor puro y las respuestas emocionales de los personajes. Una bomba literaria contra el positivismo reinante. Al año siguiente publicó una de sus obras cumbres: Nuestra señora de París (popularmente conocida como El jorobado de Notre Dame), novela histórica de tintes románticos que describe con detalle las oscuras callecitas de la ciudad habitada por los desheredados de toda pertenencia y sueños. Con la Catedral como centro de la trama y personajes emblemáticos que los representan: Quasimodo, el jorobado, sordo y marginado campanero; Claude Frollo, el malvado archidiácono (“la sociedad respetable”); la gitana bella y fatal. Y un final dramáticamente acorte donde se sublima la denuncia social, la injusticia reinante y los valores espirituales sobre los físicos.
Paulatinamente se fue incorporando a la vida política francesa. En 1845 fue nombrado Par de Francia (un cargo honorífico con atribuciones legislativas), se opuso al descuartizamiento de Polonia y defendió el regreso de los desterrados; participó de la matanza contra los obreros que participaron en la Revolución francesa de 1848 y que alumbró la Segunda República; después se arrepintió de sus actos y se acercó al republicanismo; fue diputado conservador, apoyó a Napoleón III pero rápidamente se opuso a él por su política contra la República Romana que se enfrentaba a los Estados Pontificios y por la imposición de la “ley Falloux” que permitía la educación privada y facilitó la intromisión de la Iglesia Católica en la educación.
Luego de condenar el autogolpe de Napoleón III en 1851 para instaurar el Segundo Imperio se exilió en Bruselas; escribió el panfleto “Napoleón, el pequeño” e “Historia de un crimen” por lo cual fue expulsado de Bélgica. Se trasladó a la isla inglesa de Jersey y después a Guernsey. Fue una época en que escribió su poemario satírico Los castigos, sus poemas filosóficos El fin de Satán y La leyenda de los siglos y su otra obra memorable: Los miserables, obra épica que blande como una defensa pública de los oprimidos y una denuncia de su situación, manifiesta la diferencia entre el bien y la justicia y cuestiona la aplicación amorfa de la ley y la hipocresía y perversidad de la política, la ética reinante y la religión en ese contexto histórico.
Fue un exiliado que se negó a aceptar la amnistía general dictada por Napoleón III. Volvió luego del derrocamiento del emperador y la instauración de la Tercera República. Su regreso a París fue triunfal. Fue electo diputado por Burdeos y participó de la defensa de la ciudad durante el sitio de París tras lo cual fue a Bélgica a socorrer a uno de sus hijos. El vacío de poder en Francia, la humillación que infligió la ocupación prusiana, la huida del gobierno a Versalles y el estado social calamitoso produjeron la rebelión popular que la historia inmortalizó como La Comuna de París, un intento ciudadano de crear una sociedad más justa e igualitaria que fue violentamente reprimida por la burguesía francesa. Victor Hugo se opuso a la represión desde Bélgica por lo que fue expulsado de ese país y deambuló durante tres meses en el Gran Ducado de Luxemburgo. Regresó a París y comenzó una campaña para amnistiar a los presos de La Comuna. En 1873 perdió en la elección a diputado por su distrito pero en 1876 fue electo senador por la capital francesa. Al mismo tiempo, escribió su última novela, Noventa y tres sobre una de las fases más controvertidas de la Revolución Francesa, el Terror, se dedicó a la educación de sus dos nietos y escribió la colección El arte de ser abuelo.
Grafómano inabarcable, novelista que atravesó generaciones, poeta punzante, político que transitó de su herencia monárquica hacia el conservadurismo y se aquerenció en el republicanismo con autoridad, defensor perseverante de los derechos humanos básicos, protector de la propiedad literaria y del dominio público de las obras.
El 22 de mayo de 1885 su escarpado tránsito por la vida se detuvo. Sus restos fueron expuestos en un ataúd bajo el Arco del Triunfo, coraceros a caballo lo velaron durante la noche y el camino hacia el Panteón fue acompañado por dos millones de personas. Fue reconocido como uno de ellos y consagrado como una de sus voces.
Salú Victor Hugo!
Ruben Ruiz
Secretario General



























