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Efemérides 14 de Abril – Averroes

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El hispano-musulmán que hizo pensar a Occidente

Un día como hoy pero de 1126 nacía Abū al-WalīdʾMuhammad ibn Aḥmad ibn Muḥammad ibn Rušd (cuyo nombre latinizado fue Averroes), filósofo, médico, maestro en leyes islámicas, matemáticas, astronomía y medicina, de origen andalusí y ascendencia musulmana que fue autor de importantes obras originales, realizó extensos comentarios sobre la obra de Aristóteles (se lo llamó El Comentador), ejerció gran influencia en el pensamiento filosófico de Occidente cristiano durante la Baja Edad Media y, más tarde, en el Renacimiento y abrió paso al racionalismo y empirismo que distinguió al método científico y al pensamiento occidental.
Nació en Córdoba, región de Al-Ándalus, parte integrante del Imperio almorávide. Provenía de una familia dedicada al servicio público. Su abuelo Abu al-Walid Muhammad fue cadí principal (juez en territorios musulmanes) de Córdoba e imán de la mezquita aljama (Mezquita de Córdoba) bajo el gobierno de los almorávides. Su padre, Abu al-Qasim Ahmad, también fue cadí hasta que se impuso el dominio almohade en la región.
Tuvo una educación integral. Estudió el hadiz (género de literatura musulmana que interpreta los dichos y acciones del profeta Mahoma -y de los imanes en el caso de los chiítas- relatados por sus compañeros y compilado por los sabios sucesores); aprendió jurisprudencia maliquí (escuela que representaba la tradición de la ciudad de Medina) con su padre y con al-Hafiz Abu Muhammad ibn Rizq; medicina y filosofía bajo la enseñanza de Abu Jafar Jarim al-Tajail y los maestros Ibn Tufayl e Ibn Zuhr; teología Kalam de la escuela Ashariyyah (partidaria del uso de la razón y la teología conjetural para defender la fe); astronomía bajo la influencia del Almagesto escrito por Ptolomeo; matemáticas y ciencia de la Antigua Grecia.
Su libro jurídico de cabecera fue Punto de partida del jurista supremo y de llegada del jurista medio que le permitió adquirir fama de gran jurisconsulto durante su juventud. Además, realizó estudios sobre los movimientos astronómicos en busca de leyes físicas que los explicaran y, no solo, desde leyes matemáticas imperantes en la época.
En 1153 residía en Marrakech donde el primer califa y cofundador del imperio almohade, ‘Abd al-Mumin, le confió varias misiones. A su muerte asumió su hijo, Abu Yaqub Yusuf (Yusuf I) quien tenía estima por Averroes y con quien discutía cuestiones de filosofía y analizaba las complejas obras de Aristóteles de manera regular. En 1169 se encontraron por primera vez y estuvo bajo protección del califa hasta su muerte en 1184. Durante ese tiempo fue designado cadí de Sevilla y, luego, cadí de Córdoba, cargos desde los que resolvía casos y emitía fetuas (opiniones legales) basadas en la ley islámica. Sus viajes por el imperio almohade eran numerosos y su producción literaria y de investigación astronómica fue enorme. Finalmente, en 1182 fue nombrado médico de la corte y cadí jefe de la ciudad de Córdoba.
Su suerte cambio a partir de 1195. Sus concienzudos estudios lo llevaron a la conclusión de que la inteligencia humana tenia una dimensión interior y otra exterior resultante de la cooperación con los otros seres humanos. Es decir, que no era un atributo personal sino el reflejo individual de la inteligencia colectiva. Además, sostenía que Dios no había creado al universo, porque el universo era eterno y era Dios al mismo tiempo. Esa tesis escandalizó a los ulemas y alfaquíes (sabios o expertos en la interpretación de las leyes y guardianes de la tradición musulmana).
Algunas informaciones indican que un grupo de alfaquíes provenientes de Marruecos habían elegido algunos pasajes de la obra de Averroes para acusarlo de contrariar a la religión y sostenerlos como pruebas para culparlo ante el califa. La defensa de la razón y la incumbencia de la filosofía para explicar muchos fenómenos de la vida, los nexos armónicos entre religión y filosofía que invocaba y su enfrentamiento con el teólogo musulmán más conocido de la época, al-Ghazālī, indujeron a que Averroes fuera culpado ante el tribunal de Córdoba, condenado al exilio en Lucena y Cabra y que sus obras fueran prohibidas y quemadas.
No se quedó callado y publicó La refutación de la refutación en la que intentó corregir las interpretaciones imprecisas que sus acusadores hacían de los escritos de Aristóteles, reafirmar que no existe contradicción alguna entre el discurso filosófico y la ley divina y atacar la concepción de Dios como un ser omnipotente y absoluto porque reduciría su creación a algo pasivo. Un ocasionalismo contraproducente. Aparece como un notable antídoto anticipatorio ante tanto oscurantismo y dinámicas irracionales que, en la actualidad, enfrenta la humanidad.
Averroes sostuvo la existencia de una sola mente (alma) superior al individuo y universal, que la inteligencia (psique) sería solo una manifestación provisional de ella y que el hombre no posee un alma propia, sino que participa hasta su muerte, del alma colectiva. Contrariamente a las enseñanzas religiosas, desde el punto de vista del individuo no existe ninguna esperanza de eternidad: el alma individual está destinada a morir con el cuerpo. Demasiado para la época…
Finalmente, fue absuelto, retornó a la corte califal en Marrakech, continuó con sus “comentarios” a la obra aristotélica y se sumergió en otros terrenos escabrosos a puro riesgo.
Razonó sobre la contradicción aparente entre creación y eternidad del mundo y concluyó que el mundo existe gracias a Dios pero que las formas y la materia también existieron desde siempre para que Él pudiera originarlo. Avanzó en la noética (rama de la filosofía que estudia el conocimiento). En su obra Gran comentario partió de la distinción aristotélica entre los intelectos receptivo y agente, que permitió desligar la reflexión filosófica de las especulaciones míticas y políticas pero se distanció de su maestro al reconocer la función sensorial de los nervios y la existencia en el cerebro de facultades como la memoria y la imaginación.
Fue pionero en la defensa de los derechos de las mujeres. En su obra _ Distinguido jurista_ afirmó que nadie podía obligar a la mujer a casarse, ni a llevar velo que le cubriera el rostro; que se le debía otorgar el divorcio en caso de malos tratos, aunque se opusiera el marido y que tenía capacidad para desarrollar oficios superiores (como ejemplo el de juez). En otro libro reivindicó el derecho del acceso de la mujer a la formación, dado que estaba en igualdad de desarrollar cualquier actividad que desempeñase un hombre, salvo las de fuerza física.
Incursionó en la medicina y escribió Libro de las generalidades de la medicina, Sobre el sentimentalismo, Las diferencias de temperamento y Hierbas medicinales.
Un todoterreno que también fue enfrentado por la iglesia en Occidente (especialmente en París y Roma). Fue combatido por San Alberto Magno y por San Tomás de Aquino (aunque finalmente sería acusado de averroísta) y luego por el arzobispo Stefano Tempier que condenó 219 tesis sostenidas por aristotélicos averroístas y generó una polémica que duró varios siglos.
No obstante, en Occidente, su argumentación sobre la existencia de la razón en igualdad con la fe o su preminencia y el valor de la filosofía natural (la práctica científica) en contraposición a la teología marcó una gran influencia y actuó como regulador en la mentalidad científica moderna. Un hispano-musulmán que abrió caminos y mentes en una época difícil y cerrada.
En la cultura musulmana de Oriente Medio y su zona de influencia, el enfrentamiento con los estamentos religiosos y la prohibición sistemática de sus obras implicaron que su filosofía tuviera mucho menos predicamento.
En el invierno de 1198 su cuerpo ordenó descanso y sus enseñanzas fungieron protectoras.
Salú Averroes! Por tu audacia filosófica y tu práctica honesta en medio de la oscuridad.

Ruben Ruiz
Secretario General 


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