El inicio de las batallas entre unitarios y federales
Un día como hoy pero de 1814 se produjo el primer enfrentamiento militar entre unitarios y federales. Fue en territorio entrerriano, cerca de la actual ciudad de Paraná. Una confrontación político y militar que duró muchas décadas y cuyas consecuencias sufrimos aún hoy en Argentina donde el modo de gobernar se vocifera con ampulosidad de una manera pero su ejecución práctica corre por otro carril, muchas veces contrario a su enunciación política.
El Combate de El Espinillo enfrentó a las tropas enviadas por el Director Supremo de las Provincias Unidas del Rio de la Plata, comandadas por el coronel prusiano barón Eduardo Kaunitz de Holmberg y secundado por el coronel Hilarión de la Quintana con las fuerzas federales formada por entrerrianos y orientales al mando del capitán de milicias y caudillo de Nogoyá, Eusebio Hereñú, con el auxilio del comandante artiguista Fernando Otorgués, que avanzaba desde Concepción del Uruguay.
Pero este enfrentamiento seminal entre unitarios y federales tiene su historia…
En la Asamblea del Año XIII los diputados de la Banda Oriental electos en el Congreso de Tres Cruces fueron impedidos de participar. Su posición emanada de las Instrucciones del Año XIII eran claras: defendían los principios de independencia, república y federalismo; exigían liberar el comercio entre provincias, determinar el derecho a poseer armas, declarar puertos libres a Maldonado y Colonia y que el gobierno federal se situase fuera de Buenos Aires. Además, el pliego definía los límites de la Provincia Oriental. Fue el primer encontronazo político entre el proyecto federal defendido por José Gervasio Artigas y el gobierno centralista defendido por quienes detentaban el poder en Buenos Aires.
En desacuerdo con la proscripción de los diputados orientales, José Gervasio Artigas se retiró del sitio de Montevideo con 3000 hombres y se instaló en la Villa de Belén, cerca de la cual estableció su Cuartel General en los potreros de Arerunguá (Departamento de Salto).
Gervasio Antonio de Posadas, flamante director Supremo de las Provincias Unidas del Rio de la Plata, reaccionó violentamente y emitió un bando a las tropas enviadas al Litoral con las siguientes órdenes:
“El primer objeto de su comisión es apoderarse de todos modos y a cualquier costa de la persona de don José Artigas (…) Luego que esté en disposición de hostilizar lo hará infatigablemente, cortando víveres, convoyes, estorbando la reunión de las familias y de gentes armadas o inermes, desmembrándole las que tenga reunidas ya por medios de dispersión, ya por premios que ofrecerá a los que lo abandonen y el de seis mil pesos al que lo entregue vivo o muerto al citado Artigas (…) Si llegara a apoderarse de éste o de las personas de Barreiro, Otorgués o Texo, los hará fusilar (…) Para que pueda proceder con la debida legalidad publicará el día 16, así en las divisiones militares como en los pueblos de Entre Ríos, un bando en que se declare traidores a la Patria a Artigas y sus cómplices. El bando se remitirá oportunamente”.
No hubo espacio para confusiones o malas interpretaciones. Primero fusilar, después explicar.
Artigas y sus tropas actuaron con rapidez. El misionero Blas Basualdo derrotó a Genaro Perugorría en los “Campos de Colodrero” y el paraguayo Vicente Matiauda avanzó hacia Corrientes. La provincia rápidamente formó parte de las huestes federales. Por su parte, el coronel Fernando Ortogués cruzó el río Uruguay desde Paysandú, derrotó a las tropas de Hilarión de la Quintana comandadas por el mayor Manuel Pinto Carneiro en Arroyo de la China y ocupó Concepción del Uruguay y Gualeguaychú.
En el otro extremo de la provincia, a mediados de febrero de 1814 las tropas del Director Supremo habían tomado la villa de Paraná con cuatrocientos soldados de artillería provenientes de Santa Fe. Enterado de ese movimiento, Eusebio Hereñú alistó su tropa en Nogoyá y se dirigió hacia Paraná. El 21 de febrero derrotó a las fuerzas directoriales y ocupó la ciudad. Se proclamó comandante militar con el grado de teniente coronel, arrestó al comandante Francisco Antonio de la Torre, se apoderó de las armas de la guarnición, sustituyó a Andrés Pazos por José Gregorio González como alcalde de primer voto del cabildo de la ciudad y encolumnó a la causa federal a gran cantidad de voluntarios. Desconoció la dependencia de la Tenencia de Gobierno de Santa Fe que padecía Entre Ríos desde 1810 y reconoció a Artigas como “Protector de los Pueblos Libres”.
Holmberg huyó hacia el paso La Jacinta, cerca de Gualeguay, reposicionó sus tropas y advirtió que no recibiría ninguno de los refuerzos previstos. Inmediatamente enfiló de nuevo hacia Paraná pasando por la Punta del Obispo y El Pueblito hasta llegar al arroyo El Espinillo.
En la madrugada del 22 de febrero las tropas se encontraron en el terreno.
Las fuerzas federales de Eusebio Hereñú, secundado por el sargento mayor Juan León Sola y las del coronel Fernando Ortogúes estaban formadas por 400 infantes y unas 600 tropas de caballería. Atacaron a las fuerzas de Homberg sin éxito pero ocasionándoles casi cien bajas lo que produjo una lenta retirada de las fuerzas de Buenos Aires. La caballería federal que estaba pertrechada con armas de fuego los rodeó y les produjo más bajas durante las tres leguas de escapatoria del enemigo. Homberg y sus hombres intentaron cruzar el arroyo El Espinillo para posicionar su único cañón y las armas de sus soldados muertos y heridos que llevaban en una carreta. Ante el fracaso de ese último intento, detuvo su marcha y se rindió.
El barón Holmberg negoció su retirada hacia Santa Fe y lo logró. Pero un aguacero develó un pequeño detalle: llevaba consigo diez mil pesos que no había declarado y fue detenido con todos sus oficiales, entre los que se encontraban Francisco Aldao, Nicasio Ramallo y los hermanos de la Oyuela. No obstante, Ortogués respeto sus vidas y luego los liberó.
La consecuencia inmediata de esta victoria fue la proclamación de la autonomía de la provincia de Entre Ríos que se consolidó con la declaración de su independencia el 23 de abril mediante un decreto firmado por Gervasio Antonio de Posadas y su incorporación al vasto territorio federal comandado por José Gervasio de Artigas que también arropaba a Corrientes, Misiones, Santa Fe, la titubeante Córdoba y una pequeña parte de Rio Grande do Sul.
La segunda consecuencia fue el desarrollo político del bloque federal en el Litoral: la realización del Congreso de Oriente (o de los Pueblos Libres) reunido en junio de 1815 en Concepción del Uruguay con su propuesta de independencia y la inclusión de la libertad civil y religiosa, la democracia directa, la división de poderes y la igualdad de impuestos. Y luego, en septiembre de 1815, la proclamación del “Reglamento Provisorio” que produjo la primera reforma agraria de Latinoamérica que confiscó tierras a los latifundistas y las distribuyó entre criollos pobres, negros libres e indios y se propuso fomentar la producción local.
Un combate poco difundido por la historiografía oficial pero de profunda importancia para conocer el tránsito de nuestra zigzagueante historia regional. De allí también venimos…
Ruben Ruiz
Secretario General



























