El general de los pobres
Un día como hoy pero de 1981 se despedía Omar Efraín Torrijos Herrera, patriota, militar y político panameño que se transformó en el primer dirigente de su país en hablar de igual a igual con los EE UU, acordar la devolución gradual del Canal de Panamá, instaurar una inédita soberanía jurisdiccional y territorial en su nación, impulsar la modernización de las prácticas y tradiciones políticas en Panamá y ser dirigente global del Movimiento de Países No Alineados.
Nació en 1929 en Santiago, cabecera de la provincia de Veraguas. Hijo de la pareja formada por la panameña Joaquina Herrera Sanjur y el colombiano José María Torrijos Rada. Fue el sexto de doce hermanos/as. Su infancia transcurrió en los pueblos y caseríos donde enseñaban sus progenitores y junto a esa vida andariega cursó sus estudios primarios.
Sus estudios secundarios los comenzó en la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena, de su pueblo natal. Pero en tercer año recibió una notificación de que había obtenido una beca para estudiar en la Academia Militar de San Salvador. Abandonó sus estudios magisteriales y comenzó su vida en el mundo castrense. Durante esos años se distinguió por su liderazgo grupal, su capacidad organizativa y de conducción, su compañerismo, su interés en el estudio de los problemas socio-económicos y políticos de los pueblos centroamericanos, su preocupación por la cuestión de la soberanía y la situación de los más pobres.
Se graduó con el rango de Subteniente de Infantería y como Bachiller en Ciencias y Letras.
En 1952 ingresó en la Guardia Nacional de Panamá donde se destacó por su dedicación, su espíritu de superación y su capacidad de mando. En 1956 alcanzó el grado de Capitán (en ese carácter le fue encomendado sofocar un alzamiento armado de jóvenes insurgentes en el Cerro Tute), en 1960 ascendió a Mayor y en 1966 fue promovido al rango de Teniente Coronel y se le asignó la responsabilidad de la Secretaría Ejecutiva de la Comandancia.
Cumplió tareas en diversos departamentos y secciones de la Guardia Nacional, representó a la fuerza en conferencias, congresos internacionales, misiones especiales en el exterior y realizó becas de estudios especializados en Guerra de Guerrillas, Operaciones Selváticas, Operaciones Anti-Insurrecciones y cursos superiores de Comando y Estado Mayor. Así se convirtió en el oficial de más alta formación académica y técnica dentro de las Fuerzas Armadas panameñas.
En 1968 participó del golpe de estado pergeñado por los mandos medios militares, encabezados por el mayor Boris Martínez, el teniente coronel José Humberto Ramos Bustamante y el coronel Rubén Darío Paredes que derrocó al flamante presidente Arnulfo Arias. Comenzó, entonces, un período de Juntas Provisionales de Gobierno que condujeron los destinos del país. El primer presidente designado fue José María Pinilla. El conductor indirecto del proceso revolucionario y organizador de la gestión en múltiples aspectos fue Omar Torrijos.
Hubo atentados contra la Guardia Nacional, actividad de guerrilla urbana por parte de la Federación de Estudiantes de Panamá y otras organizaciones vinculada al ex presidente derrocado y agitación clandestina. La Junta clausuró varias radios y la Universidad de Panamá. No obstante, el gobierno se consolidó y los focos de resistencia se fueron diluyendo. En 1969 Torrijos se encontraba en México y hubo un intento de autogolpe de estado encabezado por el propio Pinilla junto a otros oficiales. El intento fracasó, los impulsores de la asonada y algunos sospechados de complicidad fueron enviados en avión a EE UU, se designó como presidente al ingeniero Demetrio Lakas (director la Caja de Seguro Social), Torrijos tomó la conducción efectiva del proceso político con su nuevo rango de general de brigada y consolidó su poder.
Primereó con tres estrategias: el contacto directo con el pueblo panameño, especialmente con los grupos sociales más postergados (trabajadores urbanos, campesinos, los pobres de las ciudades de Panamá y Colón, los indígenas, los mestizos y la comunidad negra); la incorporación de técnicos y profesionales a la gestión y la bandera de la recuperación plena y efectiva de la soberanía y la integridad del territorio nacional.
En 1970 logró que el gobierno de EE UU devolviera la Base Militar de Río Hato, ubicada en la provincia de Coclé. Inmediatamente instaló el Centro de Instrucción Militar, la 6ª Compañía de Fusileros y Blindados Expedicionaria, la Brigada Especial Macho de Monte, la Compañía de Equipo Pesados Los Rudos y, en 1974, el Instituto Militar General Tomás Herrera, dependiente de la Guardia Nacional, cuyo objetivo fue la formación de bachilleres militares. Un gran paso.
Creó una nueva estructura política sostenida en los corregimientos (municipios) como células básicas del poder popular, cuyo anclaje práctico fueron las Juntas Comunales y Locales, Consejos Municipales y Juntas Provinciales de Coordinación y su continuidad política y jurídica fue la Asamblea Nacional de Representantes de Corregimientos. Además, hubo un dato distintivo: los viajes permanentes de Torrijos a todos los rincones del país para mantener ese diálogo directo con su pueblo que superó todas las barreras burocráticas.
Dirigió un cambio educativo radical. Impulsó un plan de alfabetización y una reforma educativa integral que puso el foco en la formación técnica y profesional y la capacitación para adquirir saberes y habilidades vinculados al trabajo y la producción; se crearon y construyeron cientos de escuelas y colegios y se adoptó el Seguro Educativo que permitió sistematizar los programas de becas individuales y comunitarias, los préstamos para la formación, el aprovechamiento de los recursos humanos y vincularlos con la formación sindical.
Aplicó una reforma agraria parcial. Redistribuyó 180.000 has. de tierras sin cultivar. Se crearon los Asentamientos Campesinos con propiedad colectiva o cooperativa de la tierra; se fomentó la diversificación de cultivos para proveer al mercado interno y se creó una red de agroindustrias estatales cuyo kilómetro cero fue la corporación de ingenios La Victoria para exportar azúcar. Se implementaron precios sostén para los productores, líneas de crédito a baja tasa y se crearon instituciones especializadas para la producción agropecuaria.
En 1972 hubo elecciones en las que Demetrio Lakas revalidó su condición de presidente, se adoptó una nueva Constitución y se dotó de poderes extraordinarios a Omar Torrijos como “Líder Máximo de la Revolución panameña”. La estabilidad política le permitió avanzar en su gran objetivo: la recuperación del Canal de Panamá y eliminar la Zona ocupada por los yanquis.
Fueron varios años de negociaciones, intentos de que la ONU interviniera ante el estancamiento de las discusiones (con su famoso discurso en el que dejó en claro “que nunca hemos sido, que no somos, ni nunca seremos, ni estado asociado, ni colonia o protectorado, ni queremos agregarle una estrella más a la bandera de los Estados Unidos”) y presiones miles.
Como parte de su estrategia, incorporó a Panamá al Movimiento de Países No Alineados y generó la “diplomacia telefónica” que le permitió tener contacto con gobiernos latinoamericanos y presidentes distantes ideológicamente. El corolario fue la firma del Tratado Torrijos-Carter el 7 e septiembre de 1977 mediante el cual se transfería en forma definitiva el Canal de Panamá y sus áreas adyacentes y se garantizaba el control total, la administración y el manejo de la vía acuática por parte de Panamá a partir del 31 de diciembre de 1999 y se acordó que el canal estaría abierto y neutral para el tránsito pacífico de todas las naciones.
Una victoria política y diplomática que tiene impacto hasta la actualidad.
En 1978 hubo nuevamente elecciones con varios partidos políticos legalizados. Ganó Arístides Royo que había formado parte del equipo que negoció el tratado con EEUU y fue ministro de Educación e integrante de la Comisión que elaboró la nueva Constitución Política en 1972. Omar Torrijos se retiró de la gestión de gobierno y asumió el cargo de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. En 1979 formó el Partido Revolucionario Democrático y tuvo mayor relevancia su tarea política a nivel internacional y en el Movimiento de Países No Alineados.
Toda esta actividad fue imperdonable para los poderosos. Un caluroso día de 1981 el avión de la Fuerza Aérea Panameña voló por los aires y se estrelló entre Penonomé y Coclecito. Muerte dudosa para algunos; muerte planificada para otros. Misterio que algún día se develará.
Nacionalista revolucionario, defensor de la soberanía panameña, mojón ineludible de la unidad latinoamericana, gobernante cercano de las mayorías, solidario con los perseguidos por luchar.
Salú Omar Torrijos!
Ruben Ruiz
Secretario General




























