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Efemérides 6 de Abril – Nadar

Félix Nadar
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Pionero de la fotografía aérea

Un día como hoy pero de 1820 nacía Gaspard-Félix Tournachon, alias “Nadar”, fotógrafo, caricaturista, periodista, publicista, editor, escritor, crítico social, litógrafo, aeronauta e inventor que realizó las primeras fotografías aéreas, introdujo la iluminación artificial para las tomas fotográficas y creó la fotoentrevista.
Nació en París. Primer hijo del matrimonio formado por Thérèse Maillet y Victor Tournachon, exitoso comerciante e impresor cuyas muestras eran vigiladas por las autoridades de turno, ya que vendía libros de carácter izquierdista. En su juventud se mudó a la ciudad de Lyon para estudiar Medicina pero en 1837 falleció su padre asique retornó a la capital francesa y se hizo cargo de la manutención de su madre y su hermano menor.
A instancias del ilustrador Paul Gavarni comenzó a trabajar en algunos medios de prensa como colaborador y periodista y a sumergirse en el aprendizaje del dibujo y la pintura. Al poco tiempo realizaba caricaturas y artículos políticos de tono satírico para la prensa de perfil progresista. Esa inclinación artística y su propio trabajo lo acercó a la bohemia parisina: Charles Baudilaire, Gérard de Nerval, Charles Cros y Théophile Gautier, entre otros.
Intentó publicar álbumes literarios sobre la obra de Alexandre Dumas, Theophile Gautier, Alfred de Vigny y otros conocidos pero el proyecto fue un fracaso financiero. En 1841 comenzó a usar el seudónimo “Nadar” que derivaba de “tourne à dard” (tirar con dardo). Al año siguiente ingresó a la “Societé des Gens de Lettres”.
En 1848 se desató una ola de revoluciones en Europa contra el absolutismo monárquico. Su duración fue breve pero sus consecuencias perennes. En Francia ocurrió en febrero de ese año. En ese contexto, Nadar, su hermano Adrien y su amigo Fauchery marcharon hacia Polonia a participar de las revueltas en ese país. Al llegar a la frontera con Alemania fueron detenidos y deportados. De vuelta en París fundó una revista propia: “La Revue Comique” y luego colaboró con “El diario de las risas”, dirigida por el litógrafo Charles Philipon. Tenía varios trabajos pero su estilo de vida lo traicionó y pasó una temporada en la prisión de deudores de Clichy.
Sus caricaturas políticas caracterizadas por la mordacidad e irreverencia se hacían cada vez más famosas pero el comienzo del reinado de Napoleón III en 1852 implicó la prohibición de la caricatura política y de su medio de subsistencia.
Por un tiempo cambió su temática y se dedicó a la humorística social o de la vida cotidiana para evitar controversias con las autoridades. Pero la censura era cada vez mayor y rumiaba otros rumbos. En esa época compró una cámara fotográfica y comenzó a usar esos retratos para futuras caricaturas como un ejercicio práctico de ingreso a ese nuevo arte instantáneo.
Su primer acercamiento con el mundo de la fotografía fue en 1851 cuando comenzó a trabajar en su obra “Phanteon”, una serie de cuatro láminas en las que reunió a más de mil personalidades de la época divididas en cuatro secciones: escritores y periodistas; el mundo del teatro, actores y dramaturgos; pintores y escultores y el cuarto dedicado a los músicos. Sin gran repercusión años más tarde fue anexado como “bonificación” en el diario “Le Figaro”.
En 1853, instaló un estudio fotográfico con su hermano Adrien, situado en el número 113 de la rue de Saint-Lazare. El impacto fue notable. La élite de la cultura parisina se daba cita en el estudio y los cocheros llamaban a esa calle “Saint-Nadar”. Fotografió a Victor Hugo, Alejandro Dumas, George Sand, Sarah Bernhardt, Charles Baudelairre, Claude Monet, Julio Verne, Hector Berlioz, Eugène Delacroix, Théophile Gautier, Honoré Daumier y, posteriormente a Gioachino Rossini. Édouard Manet, Franz Liszt o Mijaíl Bakunin, entre otros.
El éxito y los ingentes ingresos trajeron controversias. Hubo una disputa judicial con su hermano por la utilización de su nombre que terminó con una sentencia favorable a Nadar. Pero el pleito dejó fisuras. Se alejó y abrió un nuevo estudio en el número 35 del Boulevard des Capucines. Pintó la fachada de rojo brillante, puso su firma estampada en el frente y registró una serie de patentes de técnicas y dispositivos que desarrolló para mejorar su práctica.
Dio a conocer una serie de 150 retratos no reveladas al público hasta ese momento que tituló “Figures Contemporaines” y su fama se expandió en forma exponencial. Su firme oposición al pictoralismo (que apelaba a los retoques o utilizaba decorados o accesorios de fondo) hizo la diferencia. Nadar optaba por la sencillez y la penetración sicológica. Su centro eran los rostros. Sin aditamentos. Sus herramientas eran la luz y el gesto del fotografiado. Fue un pionero en crear la técnica que llamó «foto-interviú», que consistía en realizarle preguntas al entrevistado y fotografiarlo mientras respondía con lo que conseguía un despliegue de gestos relajados y que reflejaban la íntima personalidad del personaje. Algo inédito para la época.
Él mismo definió su método con notable sencillez y claridad: “…La teoría fotográfica se aprende en una hora, las primeras nociones de práctica en un día. Lo que no se aprende es la inteligencia moral de lo que se va a fotografiar”.
En 1858, se sumergió en otra experiencia. Fue el primero en realizar tomas aéreas. Las tomó sobre Le Petit Bicêtre (cerca de París) montado con su cámara en el aerostato “Le Géant”. Las primeras placas eran difusas porque se contaminaban con el sulfuro de hidrógeno despedido por la válvula del globo. Ese inconveniente se superó y fue tras Paris con su cámara multilente. Las imágenes sorprendieron. Años más tarde -durante la guerra franco prusiana- fue designado por el gobierno con el cargo de comandante de una compañía aerostática. Su misión era revelar la posición de los enemigos. Las fotografías aéreas de Nadar permitieron salvar a París de una probable ocupación. Aportaron datos precisos para anticiparse a los movimientos de los prusianos y reaccionar. Ese movimiento hubiera sido imposible desde el nivel terrestre.
También revolucionó el uso artificial de la luz. Utilizó una batería a magnesio para realizar las primeras tomas de las catacumbas, canalizaciones y cloacas de París. El tiempo de exposición era un escollo (duraba unos veinte minutos) por lo que decidió usar maniquíes para recrear algunas escenas lo que terminó dando un toque aún más lúgubre y surreal a sus fotos.
También transitó por la fotografía científica. En 1860 tomo una serie de fotos a un joven hermafrodita con fines médicos. Registró los derechos de autor y permitió su uso bajo la condición de que fuera únicamente científico con prohibición expresa de exhibición pública
Su amistad con los impresionistas también fue solidaridad práctica. Habían sido rechazados por el “Salón de París” por sus ideas revolucionarias. No encontraron mejor lugar que el estudio de Nadar para realizarla y superar así todas las prohibiciones burocráticas y estéticas de la época. El estudio también fue punto de reunión de sociedades secretas de intelectuales republicanos, de políticos liberales y de la liderada por el historiador y dirigente socialista Louis Blanc.
El primer día de la primavera de 1910 la luz dejó lugar a las sombras y su cámara compañera hizo un último clic agónico de despedida respetuosa.
Salú Nadar! Por tus fotos históricas, por tu impronta innovadora, por tu compromiso terrestre.

Ruben Ruiz
Secretario General 


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