img_home_19
previous arrow
next arrow
Shadow

Efemérides 27 de Enero – Jacobo Árbenz

Retrato de Presidente Jacobo Árbenz
Compartir

 

Líder de la Primavera guatemalteca y soldado del pueblo

Un día como hoy pero de 1971 se despedía Juan Jacobo Árbenz Guzmán, militar y político guatemalteco y presidente de ese país entre 1951 y 1954, que enfrentó a las corporaciones y latifundistas y fue derrocado por un golpe de estado financiado por el gobierno estadounidense y ejecutado por la CIA y militares exiliados en Honduras. Fue el conductor de la llamada “primavera guatemalteca” que marcó un camino indeleble en Centroamérica y mejoró la calidad de vida de un pueblo oprimido por dictaduras durante décadas.Tuvieron que pasar 70 años para que otro presidente defensor de los intereses populares pudiera presentarse y ganar las elecciones: el profesor Bernardo Arévalo, actual primer mandatario de Guatemala, que organizó el Movimiento Semilla, fue impedido de asumir durante seis mediante infundadas medidas de la Fiscal general, tuvo que soportar la inhabilitación del movimiento político triunfante en otro “apriete” de la justicia local y, en la actualidad, enfrenta el accionar de pandillas criminales que ponen en vilo la democracia. Jacobo Arbenz nació en 1913 en la ciudad de Quetzaltenango. Hijo de Octavia Guzmán Caballeros, de ascendencia quetzalteca y de Hans Jakob Arbenz Gröbli, un inmigrante suizo alemán de Andelfingen, cantón de Zúrich, dueño de una farmacia. Era una familia adinerada que sucumbió económicamente por la adicción a la morfina del padre de Arbenz.Cursó sus estudios en el colegio de María Bennett de Rölz. La precariedad económica familiar impuso que trabajara como administrador de una pequeña finca, propiedad de otro inmigrante alemán que al poco tiempo se suicidó. Estos avatares lo impulsaron a solicitar una beca de estudios que existía para los cadetes militares, única forma de ingresar a la Escuela Politécnica. En 1932 aprobó los exámenes correspondientes y se graduó tres años más tarde.Alcanzó el grado de sargento primero y, por su alta calificación, fue designado instructor de la Politécnica. Tuvo dos destinos militares: el Fuerte de San José Buena vista, en la ciudad de Guatemala y la unidad de San Juan Sacatepéquez donde fue testigo de los abusos y torturas a los presos políticos y la condición de vida esclava a que eran sometidos los pueblos originarios. En 1943 ascendió al grado de capitán y fue comandante de la Compañía de Caballeros Cadetes. Era un militar respetado por sus pares, de amplios conocimientos técnicos, de una conciencia creciente respecto al sufrimiento de las mayorías y de un liderazgo nato.En 1938 se había casado con María Cristina Vilanova con quien tuvo dos hijas y un hijo. Fue un sostén psicológico que sostuvo a Árbenz en momentos complejos, una polemista pertinaz puertas adentro y quien desarrolló numerosos programas sociales durante su gobierno.En esos años la dictadura del general Jorge Ubico Castañeda enfrentaba una oposición firme del pueblo guatemalteco y fue reemplazado por un triunvirato militar sin poder real comandada por Federico Ponce Vaides que duró cien días. El 20 de octubre de 1944 la unión de obreros y estudiantes universitarios alzados en armas junto a militares nacionalistas que proporcionaron el material bélico y movilizaron tropas derrocó al gobierno provisional y se produjo la “Revolución del ‘44” que nombró una nueva Junta de Gobierno formada por el mayor Francisco Javier Arana, el capitán Jacobo Árbenz Guzmán y el civil Jorge Toriello Garrido.Las primeras medidas fueron contundentes: Disolución de la Asamblea Nacional y convocatoria a elección de Diputados para integrar la Asamblea Revolucionaria que debían aprobar una nueva Constitución; convocatoria a elección de Presidente, anulación del trabajo forzoso y de la prisión por deuda y autonomía de la Universidad Nacional. La nueva Constitución política se aprobó en 1945. Confirmó los primeros decretos de gobierno, consagró la separación de los poderes del Estado, reconoció la existencia de los sindicatos, de la mujer como ciudadana plena y de su derecho a votar y otros derechos y garantías ausentes para los guatemaltecos.Las elecciones presidenciales se realizaron en diciembre de 1944. Las ganó Juan José Arévalo quien designó a Jacobo Árbenz como ministro de Defensa. Su gobierno implicó una reestructuración del Ejército y la justicia. Sufrió innumerables conatos de rebelión y el asesinato del mayor Francisco Javier Arana, jefe del ejército y representante conservador y del mantenimiento de la supremacía militar dentro del gobierno.En 1950 hubo elecciones nuevamente y arrasó Jacobo Árbenz con el 65% de los votos y una participación del 71%, apoyado por el Partido Renovación Nacional, el Partido de Acción Revolucionaria, el Partido Integración Nacional y la Partido Socialista. Sin embargo, uno de los soportes políticos más importante del gobierno era el pequeño pero influyente Partido Guatemalteco del Trabajo (antes Partido Comunista Guatemalteco), especialmente su líder José Manuel Fortuny, quien asesoró al gobierno en diversas estrategias y líneas de acción.El gran contendor del gobierno electo fue la estadounidense United Fruit Company (UFCO), dueña de más del 50 % de las tierras cultivables del país en las que se sembraba menos del 10% y cuyos trabajadores ganaban miseria. Además, tenía subsidiarias que dominaban el transporte de carga por ferrocarril y vapores (era dueña del Puerto Barrios), la generación de la electricidad, los teléfonos y telégrafos del país mediante concesiones exentas de impuestos. Fue un gobierno que sorprendió por su firmeza antimperialista y su efectividad en la gestión. Impulsó la Ley de Reforma Agraria (Decreto 900) -que aprobó el Congreso- para expropiar los terrenos ociosos de las estadounidenses UFCO, de IRCA y de Bond and Share y que benefició a medio millón de campesinos, controló la comercialización de la banana (principal negocio de UFCO), inició la construcción de la autopista de la Ciudad de Guatemala al Atlántico, proyectó la construcción de la Hidroeléctrica Jurún Marinalá para no depender de la Empresa Eléctrica, subsidiaria de la Electric Bond and Share, que no usaba los recursos hidráulicos existentes sino que compraba combustible en el exterior, comenzó la construcción del puerto Santo Tomás de Castilla para no depender del puerto privado de Barrios, construyó nuevos ejes viales como la Autopista Interamericana, reguló la explotación de las minas en Guatemala (especialmente las de plomo), mineral crítico para EE UU en esos momentos y mejoró el precio percibido. La educación creció notablemente: inauguración de jardines de infantes, escuelas rurales, colegios secundarios y graduación de docentes y recuperó derechos de los pueblos originarios (especialmente maya-quiché). Tres rubros indicaron con claridad la eficacia del plan: aumento del producto bruto, del consumo personal y de la importación de maquinarias. El ejemplo de Guatemala en tan corto lapso de tiempo fue demasiado para los poderosos. La UFCO, los terratenientes heridos por las reformas, la jerarquía católica, los políticos y militares eyectados de sus cargos y de su “poder intocable” reclamaron la intervención de la CIA. El secretario de Estado estadounidense John Foster Dulles y su hermano, Allen Dulles -director de la CIA y directivo de UFCO- se involucraron personalmente. Un contingente de mercenarios dirigidos por el ex teniente coronel Carlos Castillo Armas irrumpieron violentamente en Guatemala y comenzaron la invasión. El bombardeo a la ciudad capital, la pasividad de la ONU y la OEA y la hostilidad de los gobiernos de Honduras, Nicaragua y El Salvador completaron el cuadro. El 27 de junio de 1954 Jacobo Árbenz renunció ante una junta militar provisional. Las primeras medidas que tomaron fueron ilegalizar al Partido Guatemalteco del Trabajo y pactar la entrega del poder con los mercenarios pertrechados y dirigidos por la CIA. Fue la primera intervención directa de la central de inteligencia yanqui en Latinoamérica. Muchas reformas se retrotrajeron, la UFCO tomó relevancia nuevamente y los pueblos acuñaron la frase de “república bananera” para definir la nueva situación de humillación y caos. Árbenz se asiló en la embajada mexicana y luego comenzó un exilio doloroso por Suiza, Checoslovaquia, la URSS, China, Cuba, Uruguay y México donde falleció en forma accidental. Sufrió la muerte de su hija y el hostigamiento de la CIA. Primero con operaciones de prensa, con propaganda cinematográfica y en los ámbitos de la diplomacia que fracasaron en forma estrepitosa. Luego con un riguroso control policial de su persona, su familia y amistades en los lugares que habitó. En 2011, el Estado guatemalteco pidió perdón oficialmente por su derrocamiento y reconoció el carácter democrático de su gobierno, la legitimidad de su reforma agraria (Decreto 900) y condenó el nefasto golpe de Estado orquestado por la CIA.Salú Jacobo Árbenz! Soldado del pueblo latinoamericano y primera víctima continental de las intervenciones yanquis en nuestra Patria Grande.

Ruben Ruiz
Secretario General 


Compartir
Volver arriba