img_home_19
previous arrow
next arrow
Shadow

Efemérides 10 de Febrero

Brecht 01b
Compartir

 

Bertolt Brecht

Un día como hoy pero de 1898 nacía Eugen Berthold Friedrich Brecht, poeta, dramaturgo, director teatral e intelectual revolucionario alemán, creador del teatro épico (o dialéctico) y del efecto de distanciamiento que obliga al espectador a no ser un mero oyente sino a tener una observación activa, reflexiva, que saque sus propias conclusiones sobre lo visto y oído, que evalúe argumentos, que tome distancia del sentimentalismo imperante en las obras y abandone el lugar de la simple contemplación o de la cómoda retracción subjetiva, que se conmocione ante la realidad y sienta la íntima necesidad de transformarla.
Nació en Augsburgo. Hijo de Sophie Brezing, protestante y de Berthold Friedrich Brecht, católico y gerente de una pequeña empresa de papel. Cursó sus estudios primarios en su ciudad natal y secundarios en el Gymnasium local donde conoció a Caspar Neher, futuro escenógrafo y libretista con quien trabajaría muchos años. Sus lecturas obligadas eran los cásicos y la Biblia. Sus aficiones eran el ajedrez y el laúd. A los quince años editó un periódico estudiantil y luego publicó algunas notas y poemas publicados por periódicos regionales.
Su actitud rebelde y su empeño por vivir al margen de las normas le trajeron grandes diferencias con sus padres y profesores que, no obstante, reconocían su inteligencia. En 1917 ingresó en la carrera de medicina de la universidad de Múnich, estudios que interrumpió para cumplir el servicio militar. Arreciaba la Primera Guerra Mundial y cumplió el servicio como soldado sanitario en un lazareto-hospital en Augsburgo. Allí, aprendió a odiar a la guerra, comprender su despropósito y ver quiénes eran los que morían o resultaban heridos en masa.
A fines de 1918 participó del Levantamiento Espartaquista que incluyó una huelga general, enfrentamientos armados, represión gubernamental y miles de asesinatos, entre ellos los de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo, jefes de la Liga Espartaco. Brecht fue elegido miembro del Consejo de Obreros y Soldados de Augsburgo. Experiencia fugaz, con final brutal y formativa.
En esa época tuvo una relación sentimental con la educadora Paula Banholzer con quien tuvo un hijo, Frank, que murió en el frente oriental en 1943. Los padres de Paula se enfrentaron a esa relación y fue enviada a otra ciudad donde dio a luz sin la presencia de Brecht.
En 1920 regresó a Múnich, retomó sus estudios, se acercó a la obra del dramaturgo Franz Wedekind, inició una amistad artística con el actor, humorista e ícono del cabaret alemán Karl Valentin y con el novelista Lion Feuchtwanger. Comenzó a trabajar en el Teatro de Cámara de esa ciudad y estrenó su obra de teatro Tambores en la noche, un texto disruptivo y polémico sobre los conflictos no resueltos de la Primera Guerra Mundial, las heridas de la postguerra, la insurrección obrera en Alemania, los principios, las traiciones y el amor en ese contexto.
En 1922 se casó con la cantante de ópera y actriz teatral Marianne Zoff con quien tuvo una hija y un hijo y de quien se divorció en 1927. Su segunda obra de teatro fue Baal: su protagonista era un poeta bebedor, libertino y asesino que deambulaba por pueblos rurales en busca de grescas y vivía de engaños. Un antihéroe en declive que muere solitario en un refugio forestal. Una burla cínica a la realidad posterior a la guerra, sórdida y asocial con elementos teatrales novedosos como un himno coral introductorio y cuatro canciones surgidas de su propia pluma.
En 1924 se trasladó a Berlín donde interactuó con la vanguardia intelectual. Trabajó como dramaturgo y director de escena en el Teatro Alemán de Berlín conducido por el talentoso director Max Reinhardt y en obras de creación colectiva junto a Elisabeth Hauptmann, Erwin Piscator, Kurt Weill, Hans Eisler y Slatan Dudow. A la par, entabló amistad con el teórico marxista Karl Korsch y el filósofo y crítico Walter Benjamin y comenzó un estudio minucioso de “El Capital” de Carlos Marx y de obras claves de ese pensamiento político que marcó su vida. En esos años escribió la obra “Hombre es hombre” en la que relató la despersonalización de un estibador irlandés al que transforman en una máquina de guerra con engaños y presiones.
En 1928 se casó con la actriz Helene Weigel con quien tuvo una hija y fue su gran apoyo artístico y crítica dulcemente implacable. Su producción literaria creció: Línea de conducta, Acuerdo, el poemario Devocionario doméstico y su didáctica La excepción y la regla, donde desmenuzó con precisión el sistema desigual de justicia imperante, la presión del que tiene poder hacia sus subalternos y el delirio consecuente de un malentendido que culmina con la absolución del culpable solo por su posición social dominante.
Ese año se estrenó una de sus obras teatrales más famosas: La ópera de los tres centavos (o cuatro cuartos, según la traducción), una crítica implacable a la sociedad capitalista en ritmo de antiguas baladas inglesas e influencias jazzísticas que representa el submundo de los mendigos con sus jerarquías y cuotas de poder, un amor imposible, un antihéroe amoral, en jefe de policía corrupto, caminos sin salida y un final desopilante con moraleja paródica.
Su acercamiento al Partido Comunista Alemán (al que nunca estuvo afiliado) fue público. Sus influencias fueron marxistas no dogmáticos y sin partido como Karl Korsch, Fritz Sternberg y Ernst Bloch y su tendencia estética fue de cierta distancia con el “realismo socialista”. En 1933 el ascenso de Adolf Hitler implicó la censura de sus obras y el comienzo de un largo exilio: Austria, Suiza, Francia hasta ubicarse con su familia en Svendborg (Dinamarca). Allí escribió Terror y miseria del tercer Reich, un duro relato sobre la atmósfera de terror y persecución en los albores del nazismo y la expansión del miedo y la desconfianza y Los Horacios y los Curacios, un curso de estrategia y dialéctica en la que los más débiles vencen a la rigidez y la soberbia de los más fuertes con astucia, disciplina y sentido de la adaptación.
Su precaria situación económica lo obligó a emigrar a Estocolmo y luego a Helsinki. En esa época escribió La vida de Galileo Galilei y Madre Coraje y sus hijos, un alegato profundo sobre la guerra y la ceguera que produce. Ambientada en la Guerra de los Treinta Años; una astuta vendedora ambulante esquiva las diferencias entre católicos y protestantes y saca algunos beneficios en la coyuntura pero el precio a pagar es muy caro: la vida de sus tres hijos.
La ocupación nazi implicó un nuevo escape, vía Unión Soviética, hacia Santa Mónica (EE UU) donde sobrevivió como guionista. Organizó algunas representaciones teatrales en centros culturales de emigrantes y escribió obras maestras como El alma buena de Szechwan, una reflexión sobre la imposibilidad de ser íntegro y sobrevivir en el capitalismo y El círculo de tiza caucasiano, ambientada en la República soviética de Georgia que refleja la disputa entre una madre alejada de su hijo que regresa a buscarlo con su madre adoptiva y el intríngulis para resolver ese diferendo vital. En 1947 participó de la película Galileo Galilei que fue tildada de sospechosa por el Comité de Actividades Antinorteamericanas. Luego de una comparecencia judicial, emigró nuevamente a Suiza, donde escribió El Señor Puntila y su criado Matti, un drama popular sobre un terrateniente finlandés y su chofer en la que el patrón oscila entre un trato humano en estado de ebriedad y una explotación implacable cuando se encuentra sobrio.
En 1949 finalizó su exilio en Berlín Oriental, capital de la recién proclamada RDA. Organizó junto a su esposa el Deutsches Theater, luego el Theater am Schiffbauerdamm y, finalmente, el icónico Berliner Ensemble donde creó memorables montajes y se especializó en obras de carácter didáctico y finamente político. Recreó Los días de la Comuna, sobre el héroe colectivo capaz de cambiar la sociedad y apropiarse del concepto humano de libertad y escribió Turandot o el congreso de los blanqueadores, una sátira sobre los intelectuales, el engaño ideológico y la manipulación del lenguaje. Fue una época de tensiones entre sus principios estéticos, el poder instituido y su leal compromiso político.
El teatro épico o dialéctico fue su creación magistral. Obras en la que el espectador adquiriera la posibilidad de “entender” y por tanto de “interferir” en la representación; razonar, esquivar la empatía, centrar su interés en la razón y no tanto en la emoción, generar conciencia crítica. Su empleo versátil de la lengua -mezcla de lenguaje clásico y habla mundana- lo acercaba al hombre común y sacudía inesperadamente su conciencia. Su trabajo de orfebre para evidenciar la alienación del obrero, la contradicción existente entre su producción social y la apropiación de la misma por parte de los capitalistas fue un punto que sacudió a más de uno.
Representación de la realidad de esos tiempos modernos y puesta en escena de todas las fuerzas, prejuicios y fantasías que condicionaban la vida humana. Demostración de que el hombre menos ilustrado puede comprender y ensañar algo al más sabio. Un todoterreno.
Personaje influido por la Biblia de Lutero, los clásicos antiguos, Shakespeare, el teatro asiático, la filosofía china y el marxismo. Comunista sin partido. Vecino involuntario de los exilios.
Un verano caluroso de 1956 una trombosis coronaria paralizó su búsqueda de verdad y belleza.
Salú Bertolt Brecht!

Ruben Ruiz
Secretario General 


Compartir
Volver arriba