Pionero de la astronomía cuando aún no existían los telescopios
Un día como hoy pero de 1601 se despedía Thyge Ottesen Brahe, astrónomo danés que realizó las mayores contribuciones en Occidente al conocimiento astronómico antes de la llegada del telescopio y de la creación de mecanismos precisos para observar el comportamiento de los astros, inventó nuevos instrumentos para la observación astronómica, estudió en profundidad el sistema solar y examinó con notable exactitud numerosos cuerpos celestes.
Nació en 1546 en el Castillo de Knudstrup, Escania, (en aquel entonces perteneciente a Dinamarca y actualmente a Suecia). Hijo de Otte Brahe, consejero privado del rey Federico II y luego gobernador del castillo de Helsingborg y de Beate Clausdatter Bille, dama de compañía principal de la reina consorte Sofía. Fue el segundo hijo de un total doce. Al año fue compulsivamente adoptado por su tío Joergen Brahe quien lo trasladó al castillo de Tostrup y se hizo cargo de su enseñanza con el consentimiento de su padre.
El destino prestablecido para el pequeño Tycho era ser funcionario al servicio de la corona. Por esa razón recibió una metódica formación en latín. En 1559 fue enviado a la Universidad de Copenhague donde estudió matemáticas, filosofía, retórica y rudimentos de astronomía. Precisamente, el 21 de agosto de 1560 un eclipse de Sol, acontecimiento cuya predicción anticipatoria le había producido gran impresión. Fue un hecho que lo unió definitivamente a la astronomía. De día estudiaba las materias impuestas y de noche observaba las estrellas.
En 1562 se matriculó en la Universidad de Leipzig para cursar estudios de Derecho. En ese contexto realizó su primera observación registrada: fue el 24 de agosto de 1563 cuando se produjo una conjunción entre Júpiter y Saturno. A medida que acumulaba observaciones descubrió que los almanaques y efemérides en los que se registraban las posiciones estelares y planetarias contenían numerosos errores y acumuló datos precisos para corregir esas tablas.
En 1565, ante el agravamiento de la llamada Guerra de los Siete Años entre Dinamarca y Suecia, su tío le indicó que regresara a su patria. A los pocos meses su tío murió y le dejó una valiosa herencia que utilizó para perfeccionar sus conocimientos de astronomía en la Universidad de Wittenberg. Luego se matriculó en la Universidad de Rostock donde estudió astrología, alquimia y medicina y se recibió al año siguiente. Antes de su graduación mantuvo un duelo con otro estudiante en el que perdió la parte superior de la nariz. A raíz de ese hecho y por el resto de su vida debió utilizar una prótesis de oro y plata.
A esa altura Brahe había adquirido cierta popularidad en su condición de erudito. El rey Federico II de Dinamarca lo percibió y le ofreció puesto vacante de canónigo catedral de Roskilde. En esa época dicho puesto no requería cumplir funciones religiosas y podía destinarse a algunos estudiosos con autorización expresa en la designación real.
No obstante, en 1569 se instaló en Augsburgo donde prosiguió con sus observaciones astronómicas con la ayuda de un enorme cuadrante de 6 metros de radio. Al año siguiente tuvo que regresar a Dinamarca por la enfermedad de su padre que falleció a los pocos meses. Se instaló en la casa de su tío Steen y comenzó a ser influenciado por la química.
No abandonó sus reconocimientos astronómicos y a finales de 1572 observó la presencia de una estrella en la constelación Casiopea que brillaba más que el resto. La observación duró más de un año y estableció la ausencia de paralaje (cambio aparente en la posición de un objeto celeste frente a un fondo de estrellas mucho más lejanas) y de movimiento retrógrado (cuando un cuerpo gira o rota en sentido contrario a la rotación de su estrella o planeta principal). Su conclusión fue precisa: el cuerpo celeste no se trataba de un fenómeno sublunar ni estaba situada en ninguna de las esferas planetarias (esta afirmación contradecía la antigua y vigente tesis aristotélica de la inmutabilidad de la esfera de las estrellas fijas. El universo era cambiante.
En 1573 publicó sus observaciones y el resultado al que arribó en una obra que tituló De nova stella donde se utilizó por primera vez en el vocabulario astronómico la palabra “nova”. Hoy es conocida como la supernova SN 1572 o Nova Tycho. Su reputación creció exponencialmente.
Ese año se unió con Kirsten Barbara Jørgensdatter, hija de un campesino, que produjo un escándalo en la sociedad danesa. Nunca se pudieron casar por la diferencia de pertenencia social pero la pareja fue inseparable. Tuvieron ochos hijos/as. Sobrevivieron cuatro niñas y dos niños que fueron reconocidos en forma póstuma como descendientes legítimos.
Continuó dictando clases y realizando observaciones en condiciones insatisfactorias y estudió instalarse en Basilea. Enterado de esas intenciones el rey le cedió la isla de Hven, le financió una casa en ese terreno y le concedió una renta. Supletoriamente, Brahe levantó un observatorio que llamó Uraniborg en honor de Urania, la musa de la astronomía. Más tarde construyó un segundo observatorio, que llamó Stjerneborg (Castillo de las Estrellas), equipado con el instrumental más moderno de la época, dotado de galerías para la observación, biblioteca y despachos, una imprenta y una fábrica de papel.
En ese período observó cerca de ochocientas estrellas, midió en forma continua las posiciones de los planetas con respecto a las estrellas fijas, divisó un cometa (cuyo estudio demostró la condición de objetos celestes de los cometas contra teoría de Aristóteles que les atribuía un origen y naturaleza atmosféricos y observó que su órbita podía ser parecida a un óvalo) y elaboró cálculos considerados los más exactos de la época con un error inferior al medio minuto de arco que permitieron determinar las perturbaciones del movimiento lunar y corregir los parámetros astronómicos conocidos hasta ese momento.
Además, publicó Astronomiae instauratae progymnasmata (Introducción a la nueva astronomía), que desgranaba un modelo de mecánica celeste intermedio entre las teorías de Ptolomeo y Copérnico en el que consideraba que la Tierra era el centro de las órbitas de la Luna y del Sol, mientras que los restantes planetas giraban alrededor de este último. En la práctica, los cálculos de las posiciones de los planetas arrojaban los mismos resultados que el sistema copernicano pero mantenía el antiguo principio de supuesta inmovilidad terrestre y de su posición central en el universo.
Al morir el rey Federico II de Dinamarca lo sucedió Cristián IV que era un niño. Por lo tanto, el gobierno fue ejercido por un consejo de nobles que retiró la renta a Brahe, lo despojó del territorio cedido y redujo el presupuesto para los observatorios. Ante ese panorama se trasladó a Copenhague y emigró con sus colaboradores, instrumentos y la prensa de imprimir hacia Rostock y Hamburgo. En esas circunstancias recibió una oferta del Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Rodolfo II de Habsburgo, que había asentado su corona en Praga: recibir el título de matemático imperial con su respectiva renta y elegir entre tres castillos para instalar su observatorio. Brahe aceptó el convite y eligió uno en Benatky, a 35 kilómetros de Praga. Reunió a su familia y los instrumentos faltantes y continuó con sus observaciones.
Tuvo contacto con el matemático y astrónomo Johannes Kepler a quien contrató con el objetivo de recopilar unas nuevas tablas de posiciones estelares que a la postre se llamaron Tablas rudolfinas. La relación fue tensa pero productiva y Kepler pudo culminar su obra en base a los a las observaciones de los movimientos planetarios realizadas por el científico danés.
Una insuficiencia renal ganó la batalla en el otoño de 1601. Seguramente, las estrellas que estudió durante tantos años lo habrán recibido con la misma curiosidad que con él las observó.
Salú Tycho Brahe!
Ruben Ruiz
Secretario General




























