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Efemérides 11 de Julio – Milan Kundera

Milan Kundera
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Escritor enorme, testigo privilegiado del drama centroeuropeo, disidente comunista y desterrado sin nacionalidad con un gran sentido del humor

Un día como hoy pero de 2023 se despedía Milan Kundera, novelista, cuentista, ensayista, dramaturgo, poeta y músico checo (nacionalizado francés) que abordó con genialidad los aspectos trágicos y cómicos del totalitarismo, la espesura y la ligereza humana, la razón y el sinsentido, la oscura maquinaria burocrática y la poesía novelesca, la transformación literaria de lo trivial en epopeya. Maestro del sarcasmo y mojón inevitable de la literatura global.

Nació en 1929 en Brno, región de Moravia, actual República Checa. Hijo de Milada Janošíková y de Ludvik Kundera, musicólogo, pianista y director de la Academia de Música Janácek en Brno. Cursó los estudios secundarios en el Gymnázium trída Kapitána, de su ciudad natal y se graduó en 1948. Estudió literatura y estética en la Facultad de Artes de la Universidad Carolina en Praga, también musicología y composición y perfeccionó su técnica de pianista que había aprendido junto a su padre. Finalmente, se inscribió en la Facultad de Cine de la Academia de Artes Escénicas de Praga, donde asistió a conferencias sobre dirección de cine y escritura de guiones y se recibió en 1952. Ese mismo año fue designado profesor de historia del cine.

La ideología de Kundera estuvo influenciada por los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial y sus propias experiencias durante la ocupación alemana. En esa época se afilió al Partido Comunista de Checoslovaquia que tomó el poder en 1948. No obstante, sufrió la primera expulsión partidaria junto a su amigo Jan Trefulka dos años más tarde.
Entre 1953 y 1957 publicó sus primeros poemarios: El hombre es mi jardín y Monólogos influido por la tendencia predominante hacia el realismo socialista, cierto optimismo sobre la lucha social y sus consecuencias en las relaciones humanas. Fue readmitido en el Partido Comunista e ingresó como profesor en el Instituto de Estudios Cinematográficos de Praga.

En 1965 escribió La broma, novela escrita durante el período de apertura ideológica que antecedió a “la primavera de Praga” en la que desgranó una sutil sátira sobre el estalinismo reinante a través de una “broma fútil y mal comprendida” que terminaba escalando en una tragedia vivida por varios de los personales. Una tragicomedia privada en el mundo del espectáculo de la política ante la rigidez mandante que no dejaba resquicio para el humor.

Ese año se casó con la presentadora de televisión y redactora Věra Hrabánková. Al año siguiente terminó de escribir El libro de los amores ridículos, un caleidoscopio de personajes sumergidos en un hedonismo desopilante e inmersos en situaciones en las que se cruzan contradictoriamente la amistad, amor y sexo. Escritura risible y apelación al goce en un contexto hermético y severo. Humor auténtico y sagaz frente al gris cotidiano.

El libro fue editado en forma de entregas parciales y la última coincidió con el intento de impulsar una mayor democratización y reformas cívicas y económicas concretas en Checoslovaquia durante 1968. Ese proceso se extendió por ocho meses y fue aplastado por la intervención militar soviética que desató una rebelión popular derrotada sin miramientos. El “socialismo con rostro humano” traccionado por los socialistas más radicales quedó trunco y sus consecuencias no tardaron en corporizarse.

Kundera había participado en el Congreso de la Unión de Escritores Checoslovacos que demandó mayor libertad de expresión y acompañó ese intento de reformas. Luego de la derrota fue represaliado como muchos de sus colegas. Sus libros fueron retirados de las bibliotecas públicas y se prohibieron en las librerías. En paralelo fue despedido de la Academia de Cine y, a los pocos meses, expulsado del Partido Comunista. Sobrevivió como pianista de jazz, empleado administrativo y redactor de astrología part-time.

No obstante publicó La vida está en otra parte, un juego literario con sentencias profundas que enarbola a un poeta mediocre, acosado irremediablemente por su madre, amparado en el falso realismo socialista, rayano en lo ridículo que traiciona sus mínimos principios. Mixtura entre narración vincular de los capítulos, onírica, polifónica y discontinua que entremezcla su papel de autor y lector y salta las normas literarias sin afectar el interés del destinatario. Luego publicó La despedida, una novela en la que se interactúan ocho personajes donde juegan el amor, el odio, oscuros sentimientos y dobles intenciones que forman una trama atrapante.

Fue su última obra en territorio checoslovaco. En 1975 emigró a Francia donde trabajó como profesor de literatura comparada en la Universidad de Rennes y luego en la École des Hautes Études de París.

En 1981 publicó El libro de la risa y el olvido, una obra que contiene siete narraciones con los que transita la ironía sin solución de continuidad y la desesperante reconstrucción de la memoria histórica junto al olvido al que se acostumbra el ser humano como antídoto a sus actos propios. Un crudo relato sobre la realidad checa y sus circunstancias. Tras esa publicación el gobierno checoslovaco le anuló su nacionalidad. Ese año también publicó su obra de teatro: Jacques y su amo, un homenaje libre a Diderot que transgrede las normas de las leyes de la construcción dramática y lo dota de una libertad estilística sostenida en un humor ascendente y cierta melancolía.

En 1984 escribió su novela más conocida: La insoportable levedad del ser. Ambientada en la Praga rebelada de 1968 y centrada en dos parejas que viven la tensión de la Guerra Fría en su existencia cotidiana. Los conflictos afectivos, la sexualidad como contorno y cruzamiento, las debilidades y paradojas, los cuestionamientos sobre la inutilidad de la existencia y la posibilidad cercana del eterno retorno de lo vivido con modos y reverberancias diferentes. Intento de novela total, repaso de la historia contemporánea de Checoslovaquia y planteo agudo sobre interrogantes existenciales permanentes. También una novela sobre sus ilusiones perdidas y una ironía interesada sobre los esfuerzos revolucionarios de la izquierda occidental.

Posteriormente se animó con temas profundos que interpelan a la filosofía y a la razón política, tal como lo demuestran sus títulos: La lentitud, La identidad, La ignorancia y La inmortalidad. En 2014 escribió una hermosa síntesis de su escritura: La fiesta de la insignificancia, una desenfadada visión del mundo inmerso en la realidad contemporánea, sin una sola frase seria o “realista” y sostenido en un humor sin concesiones.

Un operador variopinto y erudito de las más refinadas técnicas que la evolución de la novela le brindó (polifonía, alternancia de narradores, cruce de crónica, digresión filosófica), un centrojás que distribuía en dosis adecuadas realidad de los hechos y ficción de sus personajes, mixturador de historia y novela y de la recurrencia de motivos o contrapuntos motivacionales.
Un actor y relator de su época. Un generador de filigranas con lustre de humor sempiterno.

Un agradecido a la influencia de Denis Diderot, Henry Fielding, Witold Gombrowicz, Franz Kafka, Martin Heidegger y un orgulloso autoproclamado heredero de Miguel de Cervantes.

Una larga enfermedad ganó la batalla en el verano de 2023. Tenía 94 años. Había vuelto a su país y recuperado su nacionalidad con disculpas oficiales incluidas.

Salú Milan Kundera!

Ruben Ruiz
Secretario General 


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